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biogadget. musica dentro de ti.

Archivado en tecnobiologia extrema • Fecha: 14-01-2005 03:14:47

chip protoplasmático inaugura la somatodigitalización


¿Cómo definiría usted esto? ¿Es un organo o una maquina? Pregunto uno de los periodistas de Science a Keneet Brayet, en la presentacion del somatrack, el reproductor musical orgánico de mp3 de Biosonic. -Ambos, Respondió . El artefacto es pequeño, casi del porte de una pequeña uña plana y a la presión tiene una consistencia de gel. Es implantantado con anestesia local en 15 minutos en la superficie externa del tímpano. Un procesador incluido en el cinturón, con capacidad para 2 giga transmite hasta 200 horas de música bajada del computador mediante una señal de radiofrecuencia. Con la tecnología de ambiente digital bluethoot 2 es posible entrar a lugares como el dormitorio, la oficina, y escuchar música somatodigital "desde adentro". La placa de gel sobre el tímpano, con los nueva nanotecnología de fluidos, estimula el tímpano y decodifica el sonido para una reproducción como nunca ha soñado. El paso siguiente es el prototipo de la Mitza -filial de sony- la famosa pantalla de cornea, una tv del tipo lente de contacto que pinta la retina con impulsos fotoeléctricos y produce la imagen panorámica patentada ambiente© . Dos ejemplos para liberar el limite entre lo bio y lo tecno.

Escrito por Julio C. Rojas
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Comentarios

  1. Julio:

    Sigues con tus locuras de siempre :-)
    Leí la nota en La Nación y me dio mucho gusto ver que estas recibiendo el reconocimiento que todo artista busca y, algunos, merecen.
    Sigues con la Huesi? De ser así, saludos a ella también. De no ser, disculpa la metida de patas.
    Un saludo desde este luvioso Puerto Montt.
    Mario Enrique

    Mario Enrique Aguila — 07-06-2005 04:53:30

  2. LLegué por la nota de La Nación. ¿Felicitaciones¡
    ¿Alguna vez oíste hablar de Felisberto Hernández, escritor uruguayo (1902 -1963 ó 64????
    De él dijo Italo Calvino, que era un escritor "no se parece a nadie", un "francotirador" en las letras latinoamericanas, cuya literatura posee un estilo inconfundible que la hace única.

    hay un cuento "Muebles 'El Canario' que publicó en 1947 y que no tiene desperdicio donde presenta la existencia de una jeringa capaz de inyectar bandas sonoras en los cuerpos ... él sitúa lo insólito en el mundo de todos los días.

    uruguaya — 07-06-2005 19:07:06

  3. Muebles "El Canario"
    [Cuento. Texto completo (1947)]
    Felisberto Hernández

    La propaganda de estos muebles me tomó desprevenido. Yo había ido a pasar un mes de vacaciones a un lugar cercano y no había querido enterarme de lo que ocurriera en la ciudad. Cuando llegué de vuelta hacía mucho calor y esa misma noche fui a una playa. Volvía a mi pieza más bien temprano y un poco malhumorado por lo que me había ocurrido en el tranvía. Lo tomé en la playa y me tocó sentarme en un lugar que daba al pasillo. Como todavía hacía mucho calor, había puesto mi saco en las rodillas y traía los brazos al aire, pues mi camisa era de manga corta. Entre las personas que andaban por el pasillo hubo una que de pronto me dijo:
    -Con su permiso, por favor...

    Y yo respondí con rapidez:

    -Es de usted.

    Pero no sólo no comprendí lo que pasaba sino que me asusté. En ese instante ocurrieron muchas cosas. La primera fue que aun cuando ese señor no había terminado de pedirme permiso, y mientras yo le contestaba, él ya me frotaba el brazo desnudo con algo frío que no sé por qué creí que fuera saliva. Y cuando yo había terminado de decir "es de usted" ya sentí un pinchazo y vi una jeringa grande con letras. Al mismo tiempo una gorda que iba en otro asiento decía:

    -Después a mí.

    Yo debo haber hecho un movimiento brusco con el brazo porque el hombre de la jeringa dijo:

    -¡Ah!, lo voy a lastimar... quieto un...

    Pronto sacó la jeringa en medio de la sonrisa de otros pasajeros que habían visto mi cara. Después empezó a frotar el brazo de la gorda y ella miraba operar muy complacida. A pesar de que la jeringa era grande, sólo echaba un pequeño chorro con un golpe de resorte. Entonces leí las letras amarillas que había a lo largo del tubo: Muebles "El Canario". Después me dio vergüenza preguntar de qué se trataba y decidí enterarme al otro día por los diarios. Pero apenas bajé del tranvía pensé: "No podrá ser un fortificante; tendrá que ser algo que deje consecuencias visibles si realmente se trata de una propaganda." Sin embargo, yo no sabía bien de qué se trataba; pero estaba muy cansado y me empeciné en no hacer caso. De cualquier manera estaba seguro de que no se permitiría dopar al público con ninguna droga. Antes de dormirme pensé que a lo mejor habrían querido producir algún estado físico de placer o bienestar. Todavía no había pasado al sueño cuando oí en mí el canto de un pajarito. No tenía la calidad de algo recordado ni del sonido que nos llega de afuera. Era anormal como una enfermedad nueva; pero también había un matiz irónico; como si la enfermedad se sintiera contenta y se hubiera puesto a cantar. Estas sensaciones pasaron rápidamente y en seguida apareció algo más concreto: oí sonar en mi cabeza una voz que decía:

    -Hola, hola; transmite difusora "El Canario"... hola, hola, audición especial. Las personas sensibilizadas para estas transmisiones... etc., etc.

    Todo esto lo oía de pie, descalzo, al costado de la cama y sin animarme a encender la luz; había dado un salto y me había quedado duro en ese lugar; parecía imposible que aquello sonara dentro de mi cabeza. Me volví a tirar en la cama y por último me decidí a esperar. Ahora estaban pasando indicaciones a propósito de los pagos en cuotas de los muebles "El Canario". Y de pronto dijeron:

    -Como primer número se transmitirá el tango...

    Desesperado, me metí debajo de una cobija gruesa; entonces oí todo con más claridad, pues la cobija atenuaba los ruidos de la calle y yo sentía mejor lo que ocurría dentro de mi cabeza. En seguida me saqué la cobija y empecé a caminar por la habitación; esto me aliviaba un poco pero yo tenía como un secreto empecinamiento en oír y en quejarme de mi desgracia. Me acosté de nuevo y al agarrarme de los barrotes de la cama volví a oír el tango con más nitidez.
    Al rato me encontraba en la calle: buscaba otros ruidos que atenuaran el que sentía en la cabeza. Pensé comprar un diario, informarme de la dirección de la radio y preguntar qué habría que hacer para anular el efecto de la inyección. Pero vino un tranvía y lo tomé. A los pocos instantes el tranvía pasó por un lugar donde las vías se hallaban en mal estado y el gran ruido me alivió de otro tango que tocaban ahora; pero de pronto miré para dentro del tranvía y vi otro hombre con otra jeringa; le estaba dando inyecciones a unos niños que iban sentados en asientos transversales. Fui hasta allí y le pregunté qué había que hacer para anular el efecto de una inyección que me habían dado hacía una hora. Él me miró asombrado y dijo:

    -¿No le agrada la transmisión?

    -Absolutamente.

    -Espere unos momentos y empezará una novela en episodios.

    -Horrible -le dije.

    Él siguió con las inyecciones y sacudía la cabeza haciendo una sonrisa. Yo no oía más el tango. Ahora volvían a hablar de los muebles. Por fin el hombre de la inyección me dijo:

    -Señor, en todos los diarios ha salido el aviso de las tabletas "El Canario". Si a usted no le gusta la transmisión se toma una de ellas y pronto.

    -¡Pero ahora todas las farmacias están cerradas y yo voy a volverme loco!

    En ese instante oí anunciar:

    -Y ahora transmitiremos una poesía titulada "Mi sillón querido", soneto compuesto especialmente para los muebles "El Canario".

    Después el hombre de la inyección se acercó a mí para hablarme en secreto y me dijo:

    -Yo voy a arreglar su asunto de otra manera. Le cobraré un peso porque le veo cara honrada. Si usted me descubre pierdo el empleo, pues a la compañía le conviene más que se vendan las tabletas.

    Yo le apuré para que me dijera el secreto. Entonces él abrió la mano y dijo:

    -Venga el peso.

    Y después que se lo di agregó:

    -Dese un baño de pies bien caliente.


    uruguaya — 07-06-2005 19:14:44

  4. Buenisimo Julio la kago
    primera vez que logro entrar a tu pagina y la kago... wenisima la pagina
    no tengo mucho tiempo
    Saludos!

    Adios!

    MaNé — 22-04-2006 23:16:05


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